The yellow sea (2010)
País: Corea del Sur — Duración: 157 min — Director y Guionista: Na Hong-jin — Reparto: Ha Jung-woo, Kim Yun-seok
A estas alturas, creo, que el cine oriental ya está más que asentado en nuestra vida, en nuestros reproductores, en nuestros intercambios de opiniones, blogs, algunos fanzines y revistas y webs de todos los que consumimos cine y en especial, el que se hace en Corea, Japón, Hong Kong, etc… Salvo a la Capital a la que pertenezco, que si no es una de fantasmas para adolescentes, creo que no traen otra cosa. En algunas otras capitales sí que se ha estrenado esta nueva película de Na Hong-jin, director de la espeluznante “The Chaser, 2008”. Esperemos a ver si la Filmoteca Regional se porta bien este año (si hay o quieren gastarse la pasta) y podemos ver grandes películas del cine contemporáneo como realmente hay que verlas.
Na Hong-jin con solamente dos trabajos se sube al carro para seguir la estela, esperemos que la siga por el buen camino, que en su día abrieron Park Chan-Wook y Bong Joon-ho con “Old Boy, 2003” y “Memories of murder, 2003”, respectivamente. Sin hacer ruido y dos peliculones, Hong-jin demuestra ser un verdadero referente del cine Surcoreano en este comienzo de Siglo que llevábamos. Dos thrillers llenos de crímenes y venganzas, esperanza y lentitud, crítica social e historias que te quitan la piel de un bofetón.
Muy recientemente pude ver “The Chaser”, que no voy a hablaros de ella ahora, pero dejar claro, que la angustia y dolor de Kim Yun-seok el protagonista proxeneta y bueno de la historia, sí que me hizo alucinar, igual que el resultado tan fantástico de esta cinta. Ahora, en “The yellow sea”, los papeles se intercambian, ya que Hong-jin utiliza a los dos protagonistas principales de “The Chaser”, pero intercambiando actitudes. Yun-seok ahora hará de malo chungísimo y Ha Jung-woo, de ser un jodido asesino, enfermo hasta cotas inesperadas, a ser el bueno en esta nueva producción.
The yellow sea divida en cuatro partes y siempre como eje central Jung-woo. Taxista acosado por las deudas, casi en la miseria y encima, nada afortunado en el juego. Decide aceptar un contrato para matar a una persona. Viéndose entre la espada y la pared, no ve ninguna otra forma de poder recuperar todo el dinero que debe. Nuestro protagonista no conoce nada de su víctima y tras un viaje por el mar amarillo (como Joseon “en Corea del sur así se les dice a los norcoreanos o a los que tienen origen norcoreano” Inmigrante ilegal) hasta el país donde se encuentra su salida a la miseria. Verá, después de estudiar meticulosa y nada profesionalmente, pero efectiva, que lo que iba a ser un “simple asesinato”, se convierte en una auténtica espiral de sangre, persecuciones y mal entendidos, que harán más difícil todavía la vuelta a casa.
Como todo cine oriental y pienso a veces, que no importa lo mamado que tengas el cine de este continente, sigue costando un poco y también depende de lo enrevesado de su trama, diferenciar a sus personajes. Recuerdo cuando empecé a indagar en Japón, que todos me parecían los mismos. Cuando lo hice con Corea, ídem de lo mismo. Me metí en Hong-Kong y creo que la cosas se agravaron. Luego ya, y con el tiempo, China se me daba mejor y otros como Taiwan, Thailandia, etc… controlaba mejor. Ahora, en el 2012, ya no existe casi ese problema en un noventa y pico alto casi cien. Pero en The yellow sea, por su cantidad de personajes, como decía, su trama y por obra y gracia de su director, se convierte a veces en un auténtico thriller de sangre, sí, pero de estrujamiento cerebral también. Y esto, lo digo por todos aquellos que no la hayan visto y puedan verse sobre pasados. Su velocidad por momentos, hacen que nos descanses, que no dejes de recibir hachazos y cuchillazos por todas partes, que tu corazón se acelere y se rinda nuevamente a una película que está a la altura de otras grandes del género. Na Hong-jin, pese a la lentitud también que la película tiene, elabora y borda un trabajo sensacional. Magnifica en cada una de sus persecuciones, luchas cuerpo a cuerpo, en su violencia explícita, en esa crítica social al país, que nuevamente levantará o ya lo habrá hecho, en su país y vecinos. Y como no, en unas actuaciones antológicas.
Pese a su excesivo metraje, pienso que le sobran veinte minutos enteros. The yellow sea no la encuentro redonda del todo, cosa que sí me pasó con “The Chaser”. Y no por esos tramos de calma absoluta, que uno ya está acostumbrado, aparte muchas veces, porque la trama lo requiere y hacen más grande aún si cabe el film. Si no, porque aquí, quiebran totalmente el film, con algunos recuerdos del protagonista principal, que más bien sobran, por ejemplo.
Un gran película, está claro, pero deseando más cine de este Señor y cuanto antes.
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Drive (2011)
País: Usa — Duración: 100 min — Director: Nicolas Winding Refn — Guión: Hossein Amini – Reparto: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks.
Avisado y requetavisado estaba mucho antes de que me decidiera finalmente a verla. Para mi amigo Alex, la película, perdón, el peliculón del año. Para Jaime, una increíble sorpresa que lo dejó sin claras definiciones sobre lo que acaba de ver y después escribir. A Josu, le decía que ya daba igual lo que me quedara por ver, porque para mí, queridos y queridas lectores y lectoras, para mí, la verdadera y auténtica prueba de que el cine es magia y te hace soñar, está escrito en Drive.
Drive de Nicolas Winding Refn no es sólo la película del año, es o va mucho más allá de esta simple o compleja etiqueta. Drive, una historia sencilla, pero que su director ha sabido -y encargado- de maquillar de manera asombrosa con un estilo visual que te petrificará, una narración que corta el hielo y una banda sonora elegida con una increíble elegancia y precisión, que de la sencillez entonces, pasamos al éxtasis cinematográfico total y absoluto. Y todo desde el segundo uno hasta el oscuro final, desde la emoción al llanto, desde la vida a la muerte… Drive es un claro ejemplo de lo que se podría llamar auténtico cine, ya sabéis, poco diálogos y que las imágenes y tu mente, vayan montado la historia como más placenteramente se pueda o quiera. Dejarse llevar.
Winding Refn con algunas propuestas más que interesantes a su espalda ya, y dejando más que patente un estilo propio (“Bronson”, “Valhalla Rising” o cualquiera de las tres partes de “Pusher”), se eleva por el mismo, porque yo ya lo tengo en el olimpo, a peldaños dentro de esta industria, muy altos. Con Drive (premio a mejor director en el último festival de Cannes entre muchos premios más en diversos festivales), Refn nos demuestra con elegancia y sabiduría lo grande que se puede llegar a convertir cualquier cosa. Cogiendo un poco de aquí y otro poco de allá. Eligiendo un reparto tan grandioso como maravilloso al que se le dice lo justo para que hagan barbaridades delate de la cámara. Una banda sonora que hace que tu vello se descontrole y que tus ojos, casi lloren. Drive está llena de secuencias imposibles de olvidar, es más, llegarás a soñar con ellas. Es más… Drive te escandalizará.
Drive se resume rápida y fácilmente en pocas líneas, como su sinopsis, vamos. Driver (Gosling) durante el día es conductor especialista de cine, pero, de noche, trabaja como chófer para delincuentes. Shannon (Cranston), su mentor y jefe, que conoce bien su talento al volante, le busca directores de cine y televisión o criminales que necesiten al mejor conductor para sus fugas, llevándose la correspondiente comisión. Pero el mundo de Driver cambia el día en que conoce a Irene (Mulligan). Decir que sucumbí ante esta chica.
Y tanto que cambia, y por supuesto que cambia la vida de Driver y la tuya, porque no os voy a desvelar nada de la trama, más lejos de lo que acabáis de leer. Porque quiero que vuestro estado vaya cambiando, según conozcáis a Mulligan, según conozcáis a Driver y según vayáis conociendo minuto a minuto lo que se esconde tras este regalo tan especial como increíble que el danés ha regalado al mundo del séptimo arte. Es inconcebible que un cinéfilo no la vea, que le guste, es otra cosa, pero que la vea y observe como lo hace Gosling en la película. Porque en Driver, lo que funciona son las miradas, secuencias y música. Porque se carece en gran parte, de diálogos que únicamente destrozarían su belleza si existieran. Porque Refn nos alimenta, como decía antes, de las dosis que el auténtico cine sabe servir de vez en cuando. Frente a frente, la película y tú, nadie más en la sala. Su música y tus estímulos. Su guión y tus sentimientos. Gosling, Mulligan, Drive y la increíble y sorprendente verdad, de levantarme del sofá lleno de emoción y agitación. Impulsado, lanzado al centro del salón cuando aún quedaban muchos minutos de auténtica pasión, pasión por el cine, amor por Drive.
Porque durante cien minutos, seremos de Drive.
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The Human Centipede II (Full sequence) (2011)
País: Holanda — Duración: 88 min — Dirección y Guión: Tom Six — Reparto — Laurence R. Harvey, Ashlynn Yennie, Maddi Black, Kandance Cain
A estas alturas queda claro y bien demostrado qué busca y quiere Tom Six con sus dos ciempiés, de distinto tamaño y diferente corte, pero ciempiés que están dando mucho de que hablar, mucho –a unos y otras- que taparse y mucho que aguantar estomacalmente. Más lejos de si son buenas o no sus dos imprescindibles películas para todo amante al cine grotesco, provocador y sangriento. Está claro que Tom está dejando a todo el espectador que se digne o atreva a ver sus proyectos, con muchas cosas que decir, buenas o malas, pero con muchísima mierda en la boca que soltar.
Esta segunda parte supera en suciedad y enfermad a la de nuestro querido Dr. Heiter. Ese doctor que hizo que nos gustara la cirugía como si de coser las muñecas de nuestras hermanas pequeñas se tratara. Su plante, sus gestos, su limpieza y finura hicieron que por momentos rechinaran nuestros dientes, y claro está, por su jodida y enferma mente que tuvo de resultado, tres humanos (culo/cara) paseando por el jardín a las órdenes de un látigo.
Y la supera porque tenemos para empezar, un blanco y negro sucio, crudo, impregnando film, de eso mismo, suciedad y crudeza. Pero quien inyecta en nosotros esa sensación malsana, de incomodidad, de asquerosidad pegajosa y sudorosa es el gran Martin –gracias Tom-. Aparte del guión escrito para él –bien enfermizo-. Martin, un solitario con problemas mentales que vive con su madre en un barrio marginal de Londres. Lo borda, o lo cose, como mejor queráis. Es y pensándolo bien, un personaje idóneo, perfecto, imposible de mejorar en este papel de loco maniaco obsesivo y marrano. Ahora mismo pienso en otro y no veo otro mejor. Ahora es impensable no tener a Martin con su peculiar risa, saltando alrededor del ciempiés. Ya no hay vuelta atrás. Este tipo es el nuevo ídolo de muchos seguidores de la caspa más mierdera, más jodidamente enferma.
Martin es encargado de un parking y allí, mientras vigila quien entra y quien sale, se descompone viendo una copia de lo que fue la primera parte del ciempiés y un álbum que se ha creado con lo que es su sueño tan anhelado. Crear un nuevo ciempiés, pero esta vez, el bicho humano es de un tamaño mucho más considerable y los utensilios del maniaco pero no cirujano, sacadas de una caja de herramientas más bien arcaica. Todas aquellas que dejarán huellas con cualquier tipo de corte o abertura en la piel de sus víctimas que ha ido seleccionando según entran en el parking. Selección sin miramiento, ni lástima alguna. Aquí se demuestra que Martin por encima de todo, está realmente poseído por una locura extrema y desquiciante. Por encima de todo, quiere, ama su ciempiés y lo realizará cueste lo que cueste.
Y una vez tiene sus doce humanos dormidos y tirados en una nave, decide comenzar con la segunda parte. Cortar los ligamentos de las rodillas, unir boca con culo e imaginaros el resultado o mejor dicho, la forma en que lo hace y verlo andar… A Martin le surgirán problemillas, pero no hay nada que un marro y una grapadora no solucionen. Y por si fuera poco y viendo que la cabeza del ciempiés no defeca, les inyecta a cada uno/a laxante para que el verdadero y excitante resultado estimulante de este chirriante pero encantador personaje, tenga su final feliz.
Dejo de dar más detalles, no por desagradar o que os pongáis a vomitar, sino por no destriparla más. Sino porque quien no la haya visto aún, sepa cuanto menos mejor. Que sea toda una sorpresa lo que va a ver dentro de la mente de Martin, en casa de Martin (una secuencia para la historia), en el parking o en la nave. Todo es provocación, todo es dolor, todo es asqueroso, todo es brutal. Imágenes terriblemente chungas, imágenes inolvidables.
Por supuesto que esta segunda parte me gusta más que la primera y no quiere decir que esta sea una joya, todo lo contario. Entretiene y pone el cuerpo en alerta, pero por su depravación que va más allá y eso, yo lo tengo muy en cuenta.
Tom six quiere provocar y lo ha conseguido. Quiere revolverle el estómago a muchos y muchas y creo que también lo ha conseguido. Y por supuesto, ha querido presentarnos a uno de los personajes más enfermos mentales del cine actual que con sus ojos, nos ha hipnotizado a todos y a todas.
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Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009)
País: Japón — Duración: 84 min Directores: Yoshihiro Nishimura & Naoyuki Tomomatsu Guión: Shungiku Uchida (manga “Kyûketsu Shôjo tai Shôjo Furanken”), Naoyuki Tomomatsu (screenplay) Reparto: Yukie Kawamura, Eri Otoguro.
Sólo en Japón se crean locuras de un altísimo nivel friki y gore. País único para presentarte idas de olla descomunales como es ésta chica vampiro contra la chica frankenstein. Habéis leído bien. No quiero olvidarme de otras propuestas de otros países, que también se las traen con altas dosis de enfermedad, gore, perturbación y por qué no, de experimentos con cuerpos humanos que le hacen a más de uno, pensar si comer es esencial. Pero Japón, madre mía con Japón. Estos no tienen en sus neuronas eso que conocemos como ridículo, ni lo tendrán. Pero si y muy bien desarrollado, es esa parte del cerebro llamada creación. No hay día, semana, mes o mejor dicho, no hay hora que no llegue a disposición de quien las busque, películas niponas que te marcarán, que te dejarán huella. Y ahora no generalizo, sino que abro el abanico a todos los géneros existentes en el mundo del celuloide. De Japón puede salir el trabajo más serio y personal, ese guión que te deja anclado en la butaca, como la película más animal, disparatada e inimaginable que jamás hayan visto tus poco acostumbrados ojos. E igualmente, seguirás quedándote estupefacto en tu butaca –si no has salido al w.c a vomitar-. Japón es diferente. Se ama y cuida lo tradicional. Se reinventan y es una isla muy especial.
Antes de continuar, me gustaría dedicarle unas palabras a mis amigos y amigas que ni pagándoles pasan por aquí –sé que los lectores queréis que se vaya al grano cuando leen una reseña, pero me lo tenéis que permitir-.
Me tachan de lo peor que podáis imaginar en esas enfermas mentes que poseéis. Que, cómo es posible que me guste el cine gore. Cuando sólo es asquerosidad y más asquerosidad y repugnancia pro donde se mire. Y bueno, ya les contesto de la mejor manera posible y por eso, dedicarles esta reseña de una película, que sí, mucho gore, pero altas dosis de humor y locura desatada. Porque el gore, es así de especial.
Vampire Girl vs. Frankenstein Girl es una de las muchas maravillas de Yoshihiro Nishimura (Tokyo Gore Police, Mutan Girls Squad o Hell Driver). Otro desfase de hemoglobina y carne despedazada de primer orden. Una historia irrisoria, sin pies ni cabeza podríamos decir, pero no. Aquí todo tiene su sentido y por muy sorprendido que se quede uno mientras la ve, todo tiene su lógica. Hostias, sangre, bombones vampíricos, sociedades de mujeres a cual más extraña, celos, amor y más sangre y carne al vapor.
La película, basada en el cómic de Shungiku Uchida y escrita por Naoyuki Tomomatsu, co-director también de este enfrentamiento tan bizarro. Nos sitúa en el día de San Valentín, donde Mizushima aceptará el bombón que le ha regalado Monami, una compañera de clase. Ella es una vampira y quiere hacerlo suyo para siempre, pero Keiko, antigua pretendiente, no estará dispuesta a dejarlo escapar.
Yoshihiro se suelta, pierde la compostura y nos regala un ejercicio brutalmente exquisito. Rico como el mejor plato francés, excitante como tu primera vez. Y nada es desproporcional en estacinta, cuando sabes o imaginas lo que puedes ver. Nada es comparable al concurso de las venas más fuertes con cientos y cientos de cortes. Nada como las japonesas negras de labios de palmo y pelos a la afro. Pero como los experimentos del director del instituto con cuerpos humanos, sí que no hay nada. Vampire gir vs frankensteingirl no es otra película cualquiera. Es una historia de amor bizarra para mentes bizarras.
Vampire girl vs frankenstein girl nos sirve un manjar irresistible de cine enfermo y vomitivo posiblemente para mis amigos. Pero esta increíble lucha, es una maravillosa apuesta de uno de los directores consagrados en este género que funciona como el mejor Red Bull. Y mucho ojo con su banda sonora, que no es nuestro postre, sino el mejor acompañamiento a una corta pero intensa velada que consigue que disfrutes más aún si cabe. Música perfectamente elegida e increíblemente seleccionada para cada corte o seccionamiento.
A estas altura mucho ya la habréis visto y los que no, tardando estáis. No hace falta reflexionar si te consideras un loco de la carne partida y volando por los aires. No hace falta meditar si en tu interior, guardas para momentos como este, tu lado más loco.
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Kill List -Terror psicológico del gordo -
Una de las películas proyectadas en Sitges`11 y que un principio tenía elegida para ver, pero que finalmente aborté.
Después de ver el trailer un mes después, sólo deseo verla cuanto antes, porque acojona y de verdad.
Kill List escrita por Amy Jump y el propio director, Ben wheatley. Narra la vida de Jay, un ex-soldado convertirdo en asesino a a sueldo, que ocho meses después de un desastroso trabajo realizado en Kiev y con cicatrices físicas y psicológicas, es presionado por su compañero Gal para aceptar una nueva misión. A medida que se andentra en el oscuro e inquietante mundo de su nuevo encargo, el miedo y la paranoia se apoderará de él y será abosirvido por el mal, literalmente.
Melancholia (2011)
País: Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania — Duración: 136 min — Dirección y guión: Lars Von Trier — Reparto: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Alexander Skarsgard
Melancholia
Llegará el día que una película de Lars Von Trier sea indiferente para el público que se digne a verla? Habrá tiempo para cruzar esa barrera que existe entre su cine, o más bien, sus historias, de la vida que hay fuera o que tu normalmente sueles vivir? La brutal fuerza de sus historias serán olvidadas alguna vez entre miles y miles de metros de escombro de rollo cinematográfico? Podríamos estar haciéndonos cuestiones sobre el cine del danés durante mucho tiempo y creo, que llegaríamos al mismo sitio de partida. No hay que darle más vueltas, hay que dejarse llevar, disfrutar de su inmenso genio a la hora de dirigir y escribir. Y que suelte lo que le de la gana por la boca, cuando lo único que busca es vender algo que no hace falta venderlo.
Tras todo el revuelo montado, pero principalmente, atraído por ver la película en pantalla grande, fui corriendo al estreno de cartelera. No sabía después de la descomunal, brutal y negra historia que hay detrás de “Antichrist” (y mi reseña aquí), que me iba a encontrar con esta “Melancholia”. Si estaría por debajo, por encima, a la par, si volvería a ser convertido en piedra como con la anterior. Si saldría del cine y muchos días después, seguiría pensando segundo a segundo en lo sucedido en la sala. Ya que esas historias que se guardan en tu cabeza durante varios días después, es por algo, es porque no te puedes ir a la cama y dormir con tranquilidad, incluso, no puedes ni levantar la pierna para entrar en la ducha. Tu cuerpo, tu mente y tu alma se ralentizarán. Será el nuevo planeta? Será una enfermedad? Será la melancolía? O será el romanticismo?
Con una lenta y alucinante introducción que nuevamente dejará helado –a todos, no puedo entender otro estado- por su impresionante belleza, estilo y técnica, “Melancholia”, nos da la bienvenida. Lars Von Trier nos abre las puertas y nos presenta su nueva criatura. Y el espectador, lento como las imágenes, aguarda con asombro lo que ve e incertidumbre lo que está por venir. Y ya, así de rápido, tu mente se llena de vibraciones extrasensoriales… pero sigamos aguardando, porque aún no hemos visto la verdadera melancolía aparecer, aunque si su brillo y su fuerza para atraernos. Tengamos paciencia, porque se sabe y muy bien, como se las gasta el bocazas éste. Continuemos dirigiéndonos hacía donde su cámara nos lleva y de la manera que nos sugiere u obliga. Y mientras nuestra mente sigue atrapada con la belleza del comienzo, nos metemos en una boda, llegamos tarde, pero somos los protagonistas. Qué manera de rodar, de ver y entender las cosas y así es como nos las sirve el danés. Primerísimos planos, movimientos de cámara continuos –una celebración de Thomas Vintenberg, total-, planos sugerentes, planos que asfixian por su belleza y ángulos. Es impagable, innegable la capacidad de este loco cuando decide de filmar y consigue dejar boquiabierto hasta al propio Hitler.
Justine (Kirsten Dunst) y Michael (Alexander Skarsgard) dan una suntuosa fiesta para celebrar su boda en casa de la hermana de la novia (Charlotte Gainsbourg) y de su marido (Kiefer Sutherland). Mientras tanto, el planeta Melancolía avanza hacia la tierra… mientras tanto y sin percatarnos, seremos nosotros mismos los que suframos la agonía de Justine, su melancolía, enfermedad o esa poderosa atracción del planeta Melancholia, que anula cualquier tipo de gravedad y provoca, incluso, mareos psíquicos. Un estado físico y mental en la piel de Kirsten haciendo un papel o desarrollando un estado emocional durante unas horas, de ensueño, imposible de olvidar, pero poco gratificante. Magnífica, maravillosa, brillante aún con su estado apagado, impresionante.
Cuando un protagonista consigue meterse en su papel como aquí lo hace Kirsten, las consecuencias son claras. Y si el espectador consigue lo mismo que el o la protagonista en este caso, será arrastrado hasta la más mísera situación que puede un cinéfilo desarrollar en una butaca o sofá de casa.
Muy pronto, apenas recién acabado el primer plato, notaremos un ambiente en casa de Claire (Gainsbourg) de incomodidad, tirantez y desfachatez. Justine empezará su nueva bajada al pozo de la tristeza, de la soledad y de las ¿incertidumbres?, igual quiere la destrucción del planeta tierra a manos de su “amor melancólico”. Porque ese planeta escondido hasta ahora para la vista del ser humano, lleva de cabeza, pies y alma a nuestra protagonista. Se trata de una fuerza superior, como si pudieran sacar de ti y dejándote en la tierra, toda tu masa corporal, energía y quedándote a merced de Melancholia. Atrapado en una imagen para el resto de tu vida. Viendo la muerte caer a tu alrededor, sus últimos suspiros, sus últimos pasos…
Claire. Una segunda parte del film donde recaerá el peso sobre ésta, pero si n olvidar el estado y comportamiento de Justine. Claire se diferencia de Justine en la manera de filmar. Ya no hay dogma. Ahora predominan planos amplios donde podemos disfrutar de la belleza que rodea la casa de Claire. Claire ha cambiado su manera de percibir un momento único en la tierra, por un problema que se convertirá en su obsesión, agonía y sufrimiento. Si Justine hace un papel encomiable. Claire nos dejará boquiabiertos con una interpretación fuera de lo normal. Se rodeará de pesadillas que no le dejarán dormir, que la inquietarán, aturdirán y nos lo hará pasar mal a nosotros (momentazo cuando sigue a su hermana hasta la orilla del rio). Finalmente, la belleza pasa a ser un segundo plato al ser derrotada por la absoluta y poderosa magnitud de un planeta que enamora y mata.
Melancholia de von trier es opresiva y hermosa a la vez. Von trier disfruta dirigiendo, escribiendo y haciendo una, dos y varias referencias como podemos ver claramente con ciertas pinturas, música o versos. Es todo un ejercicio de poesía destructiva pero con estilo, con romanticismo y todo para que no lleguemos hasta nuestra muerte, como se suele acostumbrar la muerte a recibirnos normalmente. Lars von trier ha vuelto a liarla. Lars von trier es un grandísimo director y escritor. Un enamorado de lo que pocos se enamoran.
Lars von trier enamora (bella) y destruye (opresiva) con este romántico y melancólico proyecto.
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T is for Toilet – Gore con plastilina -
La producción de la antología de terror ‘The ABCs of Death‘. Ha estado estos últimos meses buscando un director que mediante una competencia abierta para todo el mundo, se sumaría a los 25 directores ya designados que presentarán segmentos de cortometrajes terroríficos para cada letra del abecedario.
El ganador finalmente ha sido Lee Hardcastle, quien presentó un cortometraje por claymation dedicado a una fobia bastante curiosa (los baños o retrete del baño). T is for Toilet es el título del cortometraje ganador y os adelanto, que es pura diversión, gore e ingenioso. Un trabajo fantástico que hace que el cine sea cada más grande y por supuesto, para esos que detestan el rico gore, vean que también hay humor y muy bueno.
En el ’THE ABC’s of Death’ también participarán directores como Banjong Pisanthanakun, Srdjan Spasojevic, Yoshihiro Nishimura, Ti West, Jason Eisener Simon Rumley Nacho Vigalondo. Y no hace falta nombrar sus aclamadísimos trabajos, porque algunos son muy sonados.
Another earth (2011)
País: Usa – Duración: 92 min — Director: Mike Cahill — Guión: Mike Cahill & Brit Marling — Reparto: William Mapother, Brit Marling, Matthew-Lee Eearlbach.
Me acerqué a la sala de cine a ver “Another earth” por el simple hecho de ver algo más? O, verdaderamente, fui a ver la película por su poderosa atracción e imantado quedé pegado a la butaca? No sabría bien decir la causa, pero si las ganas de que ese planeta, como digo, me atrapara, abriera la mente y viera lo que hay dentro de mi. Que diseccionando mi interior, me diga si de verdad éxito o soy un espejismo de alguien o algo reflejado en la gran distancia a la que nos encontrarnos de cualquier otro tipo de vida o de la nuestra propia.
Se dice que es la nueva hermana de “Primer”, “Donnie Darko” y “Moon”. Y para puestos en el tema, imaginaréis por dónde van los viajes… de la protagonista en este otro planeta o este mismo. Pero para aclararos las cosas según leéis estas líneas, ya os digo yo, que ni hermana, ni prima y se me antoja que ni amiga. Por raro o irónico que parezca, aquí no hay viajes como los podía haber o imaginar el propio espectador en las obras de culto que he mencionado con anterioridad. El poster de la película seduce más de la cuenta, porque esa gran bola azul llamada tierra, no sé si nos vigila o a saber que función realmente desempeña. Pero para seducción, su sinopsis, que hizo que me crecieran los dientes hasta parecer un castor.
No llegué a tiempo cuando hubiera estado bien ver su proyección. Mi viaje, por problemas en los motores de arranque y un fallo en el sistema de encendido de la mesa central, me hizo que mi paseo por Sitges pasara sin dar una vuelta al planeta, a ese otro planeta. Pero visto lo visto, nunca está de más un contratiempo eléctrico/mecánico cuando decides de emprender una aventura de tal envergadura y resulta ser finalmente, un viaje poco interestelar, apenas o casi nada, en el tiempo, o, de pocos metros espacio/tiempo. Y claro, sé esto, porque con otra máquina que si que funciona he sido alertado de la fatalidad del viaje.
Rhoda Williams (Brit Marling), la protagonista de “Another earth”, es una brillante joven que acaba de ser aceptada en un programa de astrofísica del MIT, aspira a explorar el universo. John Burroughs es un compositor que acaba de alcanzar la cima de su carrera, y está a punto de ser padre por segunda vez. En la víspera del descubrimiento de un Planeta Tierra duplicado, una horrible tragedia altera irrevocablemente y entrelaza la vida de estos dos extraños. Cosa irremediable e irrefutable es la irrevocable y entrelazada vida de nuestros dos personajes principales. Porque Mike Cahill y Brit Marling se encargan de ello y dejan bien claro, que es lo que realmente les importa y donde vuelcan todas sus fuerzas con la escritura del guión, olvidándose de lo más esencial, lo más necesario, lo primordial, el porqué de ir yo a verla, el porqué de nombrarla hermana de “Primer”, “Moon”, etc.
Pero no todo es fallido en este viaje de cartas negras. Queda lo mejor para el final. Esa música a cargo de Fall your on sword, impresionantemente buena y recomendable que sumada o unida a la magistral dirección de Cahill, salvan este planeta de la ruina. Mención especial para una banda sonora o score, que hará las mil y una delicias de los amantes a la música, la boca agua a los investigadores de nuevos sonidos y se les pondrán los ojos como platos a aquellos que cada nota la sepan coger y enlazar con cada secuencia del film que Mike nos da, nos regala, nos hace deleitar. Porque si de verdad haya algo sobresaliente aquí, son sus secuencias, planos, texturas, estilo y la música. Para chuparse los dedos.
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The Woman (2011)
País: Usa
Duración: 101 min
Director: Lucky McKee
Guión: Lucky McKee & Jack Ketchum
Reparto: Carlee Baker, Shana Barry, Marcia Bennett, Angela Bettis, Sean Bridgers, Lauren Ashley Carter
La penúltima entrada que compré para el Festival de Sitges`11 y empujado desde la distancia por mi amigo Alex Caballero -gran amigo donde los haya-, fue para la película que finalmente resultaría ser la ganadora del premio al mejor guión. Película y ya lo dejo bien claro, que no es nada del otro mundo, pero que sus últimos quince minutos son un jodido desconcierto, enfermedad, malestar y sangre, que hará que se te arregle la noche, el día, la tarde o cuando quieras o puedas verla. Eso tenlo muy claro y seguro. Pero espero que no seas un espectador o espectadora débil de la azotea principalmente.
El trabajo de McKee llevando a la gran pantalla la novela de Jack Ketchum y co-escrita por ambos, ha dado como resultado una cosa que nos vemos, pero que empieza así. Después de sobrevivir durante décadas escondiéndose en la costa Noreste de los Estados Unidos, una familia de salvajes caníbales acaba siendo masacrada por la policía. Sólo uno de sus miembros logrará escapar: una chica malherida que intentará pasar sin ser descubierta. Continua así. Sin embargo esto no será posible: el abogado Chris Cleek, un aficionado a la caza, la capturará después de sorprenderla escondida en un bosque cercano a su casa de campo. Y termina o terminará, ya lo dijo en su presentación el Señor encargado de hacerlo, como tu mente me sepa asimilarlo. Porque a veces, el terror no es el que se, sino el que no vemos y si que sentimos en lo más profundo, añado yo.
Modélico padre éste Cleek con un aspecto alejado de cualquier tipo bestia, salvaje, animal, loco o enfermo, de familia cuyas virtudes serán puestas a prueba tras este encuentro y que pese a la violenta actitud de esta –la chica cazada-, Christopher intentará civilizarla –por llamarlo de alguna manera-, arriesgando las vidas de su propia familia, que pronto descubrirá lo que se oculta tras esta mujer y nosotros detrás de todos… que muy pronto veremos lo machista y asqueroso que puede llegar a ser y que muy pronto, seremos testigos y manteniendo aún la frialdad de no saber con lo que nos vamos a topar. Un gran hijo de puta que hará de la chica, metiéndola en un sótano a escasos metros de la vivienda familiar, un mero entretenimiento pasado por sufrimiento, dolor, vergüenza y áspero trato que llegará hasta situaciones que aquí no voy a comentar para no aguaros la fiesta. Curioso, pero una vez más, el ser humano es más vil que cualquier otra especie de la tierra, aunque en este caso, se trate también de otro humano, deshumanizado por culpa de otros humanos anteriormente y así la pelota rueda y rueda sin parar. ¿En que mundo vivimos? Mucho cuidado con tu vecino o vecina, su hijo o hija, la abuela de abajo, el que viene arreglar el ascensor, como el mozo viejo del primero que se sube a la terraza a tomar el sol cuando lo único que cae del cielo son lanzas cargadas de odio y violencia, placer y siniestralidad.
Con el paso de los minutos, con la llegada de algo que esperas, pero no sabes a ciencia cierta qué es –gracioso estaría-, el cuerpo y ya haréis la prueba, empieza a intranquilizarse. La mente comienza a revolucionarse, porque ves que la trama empieza a cargarse de un ambiente malsano y nosotros sin percatarnos de esa olla express que estaba a punto de reventar, ya que ha estado hirviendo durante mucho tiempo y ese ruido de la turbina, ha perforado, incluso, lo imperforable. Va a explotar en cuestión de segundo La señora de Cleek lo vivirá por todos nosotros psíquica y físicamente. Posteriormente y después de unos minutos brutalmente crudos por sus diálogos. Somos testigos del caldo que hervía durante tanto tiempo, explotando con unas brutales secuencias que te dejan seco por su impacto emocional y violencia sin fin.
¿Qué significa esta película para ti?
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